Aunque nos parezca extraño, la “infancia” durante mucho tiempo en la historia de la humanidad no constituyó un tema de importancia, pues el hombre comenzaba a cobrar interés una vez que crecía y era un aporte para su familia o para la sociedad.
Hoy en día los bebés, los niños, los púberes y los adolescentes, o sea todos los que aún no son adultos, poseen un lugar relevante en la sociedad, basta con que analicemos el impacto del comercio en este grupo para darnos cuenta del tremendo lugar que ocupan, ¿cuánto gana el comercio en fechas cercanas al “Día del niño”, las vacaciones de invierno, Halloween o Navidad?, ese simple dato nos da señales de la importancia que este grupo etáreo tiene para la sociedad hoy.
Pero el fenómeno “interés en la infancia y adolescencia” que observamos en la actualidad dista muchísimo de lo que fue de antaño, como de un polo al otro es la diferencia. Tanto es así que al revisar la historia van surgiendo diferentes datos, por ejemplo se sabe que era común que en culturas antiguas los niños sirvieran para sacrificios religiosos, o que en Roma, en el siglo IV a.c. los padres tenían el derecho de matar a sus hijos deformes, ilegítimos o indeseados.
Lloyd De Mause (1991) declara sobre la infancia que "Cuanto más retrocedemos en la historia más bajo es el nivel de la atención al niño y más probablemente hallaremos niños asesinados, abandonados, golpeados, aterrorizados y víctimas de abusos sexuales". Lamentablemente esta suposición es absolutamente cierta, la revisión de la historia la respalda.
Qué suerte para lo que han nacido en las últimas décadas, ¿no les parece?, o pregúntenles a sus abuelos cómo fue su infancia, probablemente se encontraran con tristes sorpresas, que tras décadas se cuentas como anécdotas, sin embargo para quienes las vivieron, en su momento significaron mucho miedo, angustía y pena para esos niños.
Como se puede apreciar la infancia actual no tiene ninguna relación con la infancia del pasado, es más podríamos establecer la relación entre esta forma de tratar a los niños y el surgimiento de especialidades tales como la pedagogía, la psicología, la pediatría y, tantas otras, en las que el sano desarrollo de los niños se ubican como objetivo central, ¿Qué tuvo que pasar en la historia para que emergiera la necesidad de crear estas disciplinas?, ¿Cuáles fueron los hitos que marcaron un cambio de rumbo en la hisoria de la infancia y adolescencia?.
Estas y otras preguntas serán contestadas en la próxima nota, no obstante al termino de esta breve lectura, ¿qué opinión le merece la historia de la infancia?, ¿qué otros antecedentes puede contribuir usted?.
Referencias:
Shaffer, D. Psicología del desarrollo. Infancia y adolescencia. Cap. 1
Lloyd De Mause. Historia de la infancia. Alianza. Madrid, 1991